martes, 11 de marzo de 2008

Yo tengo la razón.

No podemos constantemente ver la vida, con nuestros ojos si permanecemos en el mismo lugar, ya que ninguna mirada viendo algo malo o desagradable dirá que se siente contenta. Ver desde otros parámetros, nos permite captar rayos de luz, que de otra manera no hubiéramos visto. No digo que ignoremos lo que veamos, si no que seamos conscientes de que todo lo que vemos no va a ser como nosotros queremos, no siempre.

Por unos minutos te pido que pienses en esa persona que no entiendes. ¿Por qué? ¿Será acaso que no piensa como tú? ¿Te has enojado con él o ella? ¿Lo has juzgado? ¿Por qué? No vale la pena! ¿Qué culpa tiene? De no ver como tú.

Si tú has cruzado la frontera alguna vez, sabrías lo difícil que es; dejar algo que se conoce, por algo desconocido. Para entender la vida o a esa persona que te lastima y simplemente no entiendes, es necesario que dejes todo tu equipaje. Solo así podrás ver un mundo nuevo. Quizá tengas miedo, a estar equivocado/a. Está bien. Una vez que tires el equipaje, de tus prejuicios y tu pasado podrás vivir! Dejarás la muy limitada manera de ver y antes de decir, “yo tengo la razón,” darás unos pasos para ver más ampliamente la situación. Quizá esa persona que no entiendes nunca logre ver a través de tus ojos, pero tu lo habrás hecho y eso nadie te lo quita. Se valiente. Uno nunca puede estar siempre en lo correcto y debe tener la oportunidad a equivocarse.

Hay personas que no tenemos la dicha de entender esto. Por eso, dejemos lo mejor de nosotros mismos, a quienes encontremos en nuestro camino y agradezcamos todo aquello que nos dejen. Las personas en nuestra vida no aparecen dos veces y aunque si fuera, tenemos que vivir cada encuentro como si fuera el último. Cuando corras el maratón de tu vida, no se te olvide dar animo a la persona que se encuentre a tu lado y mantente alerto. No olvides que la persona que corre a tu lado no trae tus mismos zapatos.

Recuerda, el día de hoy no se repite, las horas no se regresan. Lo único que queda al final del día es, ¿qué hiciste? Confía en ti. Confía en Él y no dejes de sonreír. La vida es hermosa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy cierto el blog! cierto que uno no ha caminado con los zapatos de las otras personas con quienes tal vez tengamos diferencias, suele ser como dice una rola por ahi...

Nos fallaron dos palabras
Y sabernos perdonar
Que facil era haber dicho lo siento
Pero nos sobraba orgullo
Y nos faltaba humildad
Y puse tanto esfuerzo en ser el primero en hablar
Que cuando uno se atrave es tarde ya...